Vivimos una jornada profundamente humana y solidaria en nuestra visita al comedor popular Olla de la Madre, un espacio que día a día sostiene a familias y niños con esfuerzo, amor y compromiso. En un ambiente de cercanía y gratitud compartimos un almuerzo preparado con cariño, convirtiendo la mesa en un lugar de encuentro, conversación y esperanza.
Cada plato servido fue una muestra de acompañamiento y respeto hacia quienes enfrentan realidades difíciles con enorme dignidad.
Gracias al apoyo de personas solidarias e instituciones aliadas, también entregamos insumos esenciales para el funcionamiento del comedor, además de bolsas con productos básicos para el hogar y juguetes para los niños.
Las sonrisas, los aplausos espontáneos y la emoción compartida nos recordaron que ayudar va más allá de entregar alimentos: es estar presentes, escuchar y construir comunidad. Este encuentro reafirma nuestro compromiso de seguir apoyando a quienes sostienen estos espacios tan valiosos y de continuar sumando voluntades para transformar realidades desde la solidaridad.